Pérdida de equipaje aéreo: cómo los tribunales calculan la indemnización al pasajero

Perder el equipaje en un vuelo puede derivar en consecuencias legales significativas para las aerolíneas. Así lo confirma un reciente fallo del Juzgado Nacional en lo Civil y Comercial Federal n.° 4, que condenó a una compañía aérea a pagar 440,000 pesos más intereses a un pasajero cuya valija fue extraviada en un vuelo entre Bariloche y Buenos Aires. La sentencia distingue con claridad entre un simple retraso en la entrega y un incumplimiento total del contrato de transporte, estableciendo indemnización por daño material y daño moral.

El expediente reconstruye un caso iniciado en febrero de 2018, cuando el pasajero llegó al Aeroparque Jorge Newbery sin recibir su equipaje registrado. Pese a los reclamos inmediatos ante el personal del aeropuerto y las gestiones posteriores en la oficina de objetos perdidos, la aerolínea no ofreció soluciones concretas. En su defensa, la compañía cuestionó la documentación presentada e intentó trasladar la responsabilidad a la empresa de servicios de rampa encargada de la manipulación del equipaje. Sin embargo, el juez desestimó ese argumento: la relación contractual existe entre el pasajero y el transportista, independientemente de los subcontratistas que intervengan en la operación.

Uno de los elementos más relevantes del fallo para el ámbito corporativo es el peso que el tribunal otorgó a la falta de colaboración de la aerolínea durante el proceso. La negativa a presentar información requerida por la Justicia y la ausencia de cooperación en la pericia contable generaron una presunción en contra de la compañía, inclinando la balanza hacia el demandante. Amparado en el Código Aeronáutico, que establece la responsabilidad del transportista por equipajes registrados, el fallo subraya que en litigios de este tipo la carga probatoria recae sobre quien alega un hecho, y que la opacidad informativa tiene consecuencias jurídicas directas. Un precedente que las áreas legales y de operaciones del sector aéreo deberían incorporar en sus protocolos de gestión de incidencias.