Preservar ecosistemas milenarios es, hoy más que nunca, una decisión estratégica tanto para gobiernos como para el sector privado. Un reciente ranking elaborado por Entorno destaca los ocho parques nacionales más impresionantes del planeta, posicionando a las Cataratas del Iguazú en el segundo lugar de esta selección global. El listado no solo celebra la belleza paisajística de estas áreas protegidas, sino que evidencia su papel como activos geopolíticos, turísticos y ambientales de primer orden en la agenda del desarrollo sostenible.

Entre los destinos destacados por Entorno figuran tres referentes del continente americano con perfiles radicalmente distintos. El Parque Nacional de Lençóis Maranhenses, en el noreste de Brasil, encabeza el ranking con sus 155,000 hectáreas de dunas blancas y lagunas de agua dulce —algunas de hasta cien metros de largo— formadas por una capa de roca impermeable que impide la filtración de los 1,200 milímetros de lluvia anuales que recibe. En segundo lugar, el Parque Nacional Iguazú, en la provincia argentina de Misiones, concentra 275 cascadas sobre el río homónimo; su atracción central, la Garganta del Diablo, registra un caudal promedio de 1,500 metros cúbicos por segundo, con picos que superan los 12,000 en temporada de crecida. Ambos parques —el argentino y su contraparte brasileña— ostentan la distinción de Patrimonio de la Humanidad otorgada por la UNESCO desde la década de 1980. Cerrando la representación latinoamericana, el Parque Nacional Cabo Pulmo, en Baja California Sur, protege el arrecife de coral más antiguo del Pacífico oriental —con aproximadamente 20,000 años de antigüedad— y alberga más de 800 especies marinas, incluidas cinco de las siete variedades de tortuga marina en peligro de extinción. Su inclusión en la lista de Patrimonio de la Humanidad en 2005 consolidó un modelo de conservación impulsado originalmente por la propia comunidad pesquera local.

Para los tomadores de decisiones en los sectores turístico, ambiental e inmobiliario, este tipo de rankings representa algo más que una guía de viaje: es un mapa de oportunidades. México y América Latina concentran tres de los ocho destinos más valorados a escala global, lo que subraya el potencial estratégico del ecoturismo de alta gama como vector de desarrollo regional. La conservación de estos ecosistemas —procesos geológicos y biológicos que han tardado millones de años en formarse— no es únicamente una responsabilidad ambiental; es, en términos de competitividad territorial, una ventaja diferencial difícil de replicar.