Escultura monumental reafirma su rol como patrimonio cultural y experiencia pública en América Latina
Un certamen internacional de nueve días reúne a artistas de diez países para crear obras a cielo abierto
Resistencia consolida su posición como epicentro de la escultura contemporánea con la inauguración de su bienal internacional, un evento que trasciende la competencia artística para convertirse en fenómeno de participación comunitaria. Diecisiete escultores —diez seleccionados mediante convocatoria abierta y siete invitados— trabajarán durante nueve días en la creación de obras…

Resistencia consolida su posición como epicentro de la escultura contemporánea con la inauguración de su bienal internacional, un evento que trasciende la competencia artística para convertirse en fenómeno de participación comunitaria. Diecisiete escultores —diez seleccionados mediante convocatoria abierta y siete invitados— trabajarán durante nueve días en la creación de obras de gran formato que se integrarán permanentemente al patrimonio urbano de la ciudad.
Desde su fundación en 1988, este certamen ha establecido un modelo singular de producción artística: la escultura como proceso público, donde la comunidad observa y participa en la génesis de las obras. Los artistas provienen de Bulgaria, Bielorrusia, Chile, España, Italia, Polonia, Turquía, Ucrania, Uzbekistán y Argentina, trabajando con mármol travertino y acero inoxidable. Este año, la directora artística enfatizó que "la escultura es parte de nuestra identidad provincial. Aquí, el arte es entendido como un bien cultural y un derecho colectivo", una declaración que refleja cómo la región ha transformado la creación artística en un asunto de interés público.
Desde 1997, el evento cuenta con el auspicio de la UNESCO y la licencia Marca País Argentina, reconocimientos que subrayan su relevancia internacional. Cada edición incorpora diez esculturas de gran formato al espacio urbano, generando un acervo visual que documenta tres décadas de diálogos entre artistas de distintas tradiciones y contextos geopolíticos. La estructura de premios —que incluye tanto el reconocimiento del jurado especializado como el del público— refleja una filosofía que valida tanto la excelencia técnica como la resonancia emocional con la comunidad. Este modelo de gobernanza cultural, donde lo local y lo internacional convergen en torno a la creación pública, representa una alternativa significativa en el panorama de los eventos artísticos contemporáneos.


